A mis hijos les encanta pintar con crayones pero aún para las manos más chiquiticas pueden ser frágiles, lo cual significa que de alguna forma siempre encontramos rodando por la casa pedacitos de crayolas viejas y otras en muy mal estado. ¡Con estos pedazos sencillamente no dan ganas de colorear!
Pero en lugar de botarlas decidimos reciclarlas y darles una nueva vida ¡ahora todos quieren pintar con ellas!

Para hacer unos preciosos y originales crayones reciclados simplemente necesitas crayones (obviamente) y un molde de horno, preferiblemente de silicona que hace más fácil desmoldarlos. Estos moldes los consigues hoy en día en muchísimos motivos a precios excelentes así que escoge el diseño que más te guste. Nosotros elegimos unas preciosas flores como ves en las fotos.
En casa teníamos muchos crayones y a los niños los entusiasmó la idea de buscar todos estos pedazos para nuestra actividad. No importa si son de diferentes marcas tamaños o colores ¡todas sirven!
En este proceso los niños te pueden ayudar y realmente se divierten mucho. Es cómo hacer desorden con permiso de la mamá, pues a mi me gusta cuidar los materiales de arte y normalmente quitar el papel y romper crayolas NO está permitido.
Quita todo el papel… tooodo. Hay unos crayones que tienen el papel más pegado pero así sea necesario remueve lo que queda pegado con ayuda de un cuchillo.
¡Ahora a romper los crayones!
Divide por colores (opcional) y llena las los espacios del molde. Nosotros hicimos unos por colores pero los dos que fueron multicolores son definitivamente los favoritos de todos.
Lleva al horno precalentado a 350ºF por 15 minutos. No los dejes más tiempo para que el color no se separe de la cera de las crayolas. Necesitamos que las crayolas se derritan, más no que se «cocinen».
Deja enfriar completamente, yo prefiero dejarlas quietas toda la noche y desmoldar al otro día, pero puedes optar por acelerar el proceso y llevarlas al refrigerados por un par de horas.
¡¡Desmolda tus nuevos crayones y a divertirse!!